A Rajatabla

Inducción para aspirantes

Necesitamos organizar cursos de inducción, por lo pronto, a las alcaldías y a la gubernatura ahora mismo, cuando se muestran tan entusiasmados y dispuestos.

Primer requisito a llenar es que conozcan toda la ciudad, no solamente donde hallen a los pobres que pueden vender un voto por un kilo de frijol.

Que conozcan el estado palmo a palmo, a su gente importante, a los vecinos pobres y los prósperos.

Varias sesiones de esa inducción deben girar sobre los problemas ancestrales del estado, en su versión actual tan catastrófica.

Ponerles un simulacro para ver cómo reaccionan ante el ataque de un grupo del crimen organizado, ante una deuda descomunal, ante el hacinamiento de las microcasas, la sequía, los desempleados.

Más importante es cotejar sus planes con las proyecciones ya concretas de nuestra próxima expansión económica.

Ver qué van a hacer para que realmente lleguen a los más pobres los beneficios de las enormes inversiones, como la de Kia, o la de la surgente prosperidad por los energéticos.

Darles entrenamiento para aprender a utilizar el crédito, no satanizarlo, pero tampoco convertirlo en remedio para la ineficiencia o fuente de abasto para la corrupción.

Incluir, en fin, un cursito de corte y confección para que aprendan a diseñarse pantalones sin bolsillos.