A Rajatabla

Indisciplina financiera

En este gobierno no hay obra que se haya concluido a tiempo y con sujeción al presupuesto original.

Eso burla el mecanismo de las licitaciones y desfigura el gasto público, en las condiciones más gravosas de finanzas precarias.

Los expertos sugieren rodear de mecanismos de protección las licitaciones para que no las acaparen quienes hacen las propuestas más baratas atenidos a que los presupuestos son de hule.

Debiera incluir el catálogo de proveedores el historial presupuestal de sus obras. Y que un factor para tener preferencia es aquel historial continuo.

Otro mecanismo sería crear un fondo de contingencia, integrado por Gobierno y contratista para prevenir costos derramados o no previstos.

Hasta los cinco accidentes costosos en lo que va de la Línea 3 son previsibles calculando el riesgo de hacer una obra tan complicada de prisa y en medio de calles congestionadas y sin planos de la infraestructura y las redes de servicio de hace un siglo.

Claro que hay que sancionar los desórdenes impuestos por el gobernante, como en Santa Lucía, donde cada visita de González Parás aumentaba el presupuesto en cientos de millones con los cambios de pisos, farolas, árboles y con el añadido de fuentes, lagos y ampliaciones.

Al final de cuentas se trata de disciplinar la inversión pública y educar a las partes en el respeto riguroso de los presupuestos.