A Rajatabla

Humo sobre Nuevo León

Nunca en la historia reciente del país tuvo que sufrir un Presidente de la República tantas turbulencias y el ataque de rebeldes, ciegos y fanáticos como los de Guerrero y Michoacán.

El resultado es un gobierno acosado y distraído de las labores importantes y trascendentes, tanto que distraen la atención y cambian la agenda del primer mandatario.

Ante la violencia y turbas que incendian la puerta del Palacio Nacional, pasan a segundo término las decisiones políticas sobre estados en calma.

Si siguen las cosas como van con escándalo cotidiano por crímenes colectivos, marchas en todo el país y el desafío de grupos armados que matan generales, queman Palacios y lastiman la imagen nacional e internacional del Presidente, todo lo demás resulta inoportuno y secundario. En ese ánimo, el Presidente puede heredar el caso de Nuevo León a sus secretarios, lo que abre la puerta a que se revise lo avanzado.

Especulan priistas que eso reabriría la competencia interna por la candidatura de Nuevo León.

Sobre todo si acepta la propuesta de los líderes del Congreso para arreglar ellos la sucesión de Rodrigo Medina. Recuperan brío aún en tiempo oportuno tanto Héctor Gutiérrez, Ivonne Álvarez, respaldados por Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa.

Y la otra tentación es que con las manos ocupadas del Presidente, el asunto nuestro lo delegue al gobernador.

Opciones todas que ponen en riesgo la candidatura casi amarrada de Ildefonso Guajardo.