A Rajatabla

Heraldos del pasado

Ocupados en pleitos facciosos, los diputados locales están rezagándose del paso de la República y hasta de los tiempos.

Pese al consenso nacional entre los partidos, aquí el Congreso desdeña la oportunidad de manifestar su adhesión entre los primeros a las reformas integrales.

Nuestra legislatura no estuvo entre las primeras 16 que avalaron la modificación constitucional inherente a la reforma energética. Y antes se vieron igual de pachorrudos ante la educativa.

Les bastaría asomarse fuera de su recinto en la Gran Plaza para observar al grupo de simpatizantes de la causa por la equidad sexual que les demanda pronunciarse sobre los llamados matrimonios gay.

Pero los diputados se rehúsan hasta simplemente a incluir el tema en su agenda, así sea para desautorizarlos. Por lo menos así abrirían la oportunidad para la intervención de la justicia federal.

En sus escritorios igual tienen 15 mil firmas de ciudadanas y ciudadanos, compiladas por el Instituto de las Mujeres de Nuevo León, que les exigen legislar la equidad electoral de género, que ya fue aprobada nacionalmente.

Y ni modo que tachen la iniciativa de “priista” porque el instituto lo dirige María Elena Chapa. Entre las firmantes están legisladoras panistas, señoras de sociedad, ejecutivas, amas de casa.

Los diputados buscan trascender, escalar a otros cargos, pero a espaldas de la historia, apoltronados en un modelo de estado sectario, provinciano.