A Rajatabla

Hamlet Elizondo

Fernando Elizondo aparecía hace un año como un competidor fuerte del PAN por la gubernatura de Nuevo León por su experiencia política y por su imagen de honestidad y mesura.

Pero se desesperó ante el ambiente pútrido de su partido en el estado y renunció a ser miembro del PAN, al creer que la mafia siniestra le estaba imponiendo la candidatura de Margarita Arellanes.

Cuando fracasó Margarita, él se quedó sin la posibilidad de volver de inmediato a su partido. Pero se le abría otra posibilidad muy real e innovadora, ser candidato independiente.

Cuando ya se decidieron las candidaturas, Fernando tenía un recurso: buscar amparo de alguno de los partidos minoritarios nuevos o de plano hacer alianza con algún candidato de los partidos mayores.

Pero cuando en debate público le preguntaron sobre esa posibilidad y particularmente si se uniría a Jaime Rodríguez Calderón rechazó airadamente la sugerencia, porque no hallaba ningún punto de contacto con su belicosidad ni con su programa agresivo.

Pero a una quincena de las elecciones, Elizondo declinó su candidatura por un partido menor para aliarse con el ex alcalde de García, el mismo con el que no quería compartir cosa alguna.

Sus dudas hamletianas redujeron sus posibilidades a cero y lo colocaron en el peor plan, como caballerango del Bronco.

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