A Rajatabla

Guerra a muerte

Vaya usted a saber quién será el gobernador de Nuevo León a partir del 4 de octubre de 2015. De lo que no hay duda es de que el nombre de Rodrigo Medina no estará en las boletas electorales.

Por eso no parece tener sentido la campaña permanente de los panistas, empeñada en satanizar y enjuiciarle cada acto de gobierno con acritud, con vísceras.

Como si descalificando a Medina dejaran fuera de combate desde ahora a cada uno y a todos los aspirantes priistas. Predican la discordia y el combate aniquilante. Como si se la vieran con enemigos mortales, no con simples adversarios políticos.

Aún estamos a tiempo de abogar por la controversia inteligente, propositiva, de ideas y proyectos que nos unan en el esfuerzo, en lugar de hundirnos en la querella permanente, como sucede ahora en el Congreso del Estado.

El PAN fue siempre combativo, echado para adelante. Pero no hay comparación posible entre un sólido y consistente Fernando Canales o un Fernando Elizondo, y un desorbitado incendiario como Alfredo Rodríguez; o una espadachina siempre al ataque, como Margarita Arellanes.

Lo peor que les va a pasar a los belicosos panistas y a los priistas que los emulan es que le abran la puerta a un tercero en discordia. A un partido de pacotilla que compre un candidato demagogo. Y no estamos pensando en el Partido del Trabajo ni en Jaime Rodríguez, conste.

jvillega@rocketmail.com