A Rajatabla

En Guadalupe todo nuevo

Hoy irán a Guadalupe a escuchar el informe del alcalde César Garza con doble curiosidad: primero, escuchar los avances logrados pese a las condiciones de las finanzas que le heredaron estragadas y endeudadas. Y segundo, comprobar por qué el alcalde que promueve su informe parece el hermano menor de César.

Empezando por lo más amable, es de admirarse el esfuerzo personal del alcalde para vencer la obesidad y convertir la salud en un tema cálido compartido con los ciudadanos a los que ahora suele invitar a caminatas y ejercicios sanos.

Un logro nada pequeño en medio de una administración que empezó llena de baches, proveedores inconformes e incapacidad financiera para emprender obra alguna.

Al terminar el segundo año de gestión, César ya remendó las finanzas, reestructuró la deuda y a punta de ahorros básicos y austeridad ya presentan obras y servicios si no impecables, bastante satisfactorios.

Por sus proezas personales en el campo de la salud y un buen diálogo permanente, reinventó un municipio que traía saldos negativos en todos los campos.

Convocó a los grupos organizados a trabajar juntos en servicios sociales donde lo apoyaron hasta las iglesias, incluyendo las 700 congregaciones evangélicas y la Iglesia católica.

El tercer año debe ser el de las realizaciones, pero falta por ver si su partido, el PRI, le pide que vaya por una diputación federal y por los votos que ayuden a ganar la elección de gobernador.