A Rajatabla

Gran decisión

Un ambiente ominoso y lleno de negros presagios envuelve al Estado a punto de elegir gobernador.

Se suman la intransigencia de algunos candidatos y la turbia descomposición que provocan las redes sociales.

No se trata solamente de elegir gobernador sino de hacerlo bien para que no haya litigios ni impugnaciones.

Nos importa el día de la elección, pero nos preocupan todos los demás días que siguen.

Importa que nos gobiernen bien pero más que nos garanticen la oportunidad de seguir trabajando desde nuestra trinchera por el desarrollo del Estado.

No esperamos que llegue nadie con una varita mágica para destruir en un día a los corruptos y resolver la pobreza y desempleo de nuestro pueblo.

Hay mucho por hacer para desarrollar las inversiones de fábula, como la de la ensambladora KIA, y tenemos que aprender a prosperar con los energéticos.

Hay mucha tarea por hacer, incluyendo limpiar la casa de la basura de la corrupción.

Pero pasado el proceso electoral sigue la vida ordinaria de un Estado laborioso y disciplinado, no la guerra permanente entre partidos y grupos.

Claro que todo depende de nosotros, de los votantes. De saber cuánto queremos cambiar de un tirón o de qué tamaño debe ser el esfuerzo permanente por vivir mejor bajo gobiernos honestos y competentes.