A Rajatabla

Finales

La crítica más común al actual proceso electoral es que se vio desangelado, sin impacto en los ciudadanos y jugando más con el escándalo y la calumnia que con ideologías y propuestas.

La grita ciudadana contra los partidos se llenó de acusaciones emocionales pero no advirtió un fenómeno muy actual.

Los tres partidos principales están en decadencia y con conflictos internos de lo más ruin, no pelean por ideas sino por dinero y puestos de poder.

En Nuevo León, por ejemplo, el PAN estaba fortísimo antes de las campañas y parecía que iba a arrasar con todos los puestos, pero al interior traía una guerra de guerrillas y unas discordias fenomenales que los hicieron llegar desangrado al proceso.

En el PRI los mismos grupos que fueron ignorados durante el sexenio siguieron sin ser convocados a la campaña.

El PRD sigue discutiendo quién manda, si los Chuchos o la Nueva Izquierda.

Además, el proceso electoral se vio manchado por la presencia evidente de dineros del narco y de empresarios corruptos.

Hasta las candidaturas ciudadanas independientes llegaron envueltas en los negocios e intereses de los partidos existentes y antes de provocar la adhesión de los ciudadanos conscientes jalaron al sector más morboso y negativo de la comunidad al de los que arman la guerra sucia y quieren destruir todo lo existente.