A Rajatabla

Fantasías de gobernador

El Paseo Santa Lucía, tan vistoso y lucidor, es muestra flagrante de los errores del gobierno de González Parás.

¿Quién le pidió esa obra? Como en su tiempo el puente atirantado que hizo Canales, el paseo se realizó para inmortalizar su memoria.

A su antojo fue reformando la obra en cada visita. En una exigió que los arbolitos sembrados, que eran un millar, los cambiaran por árboles ya robustos; en otra, que ampliaran las calzadas laterales, extendieran el canal y cambió las fuentes de lugar.

La obra nunca fue viable financieramente, con el gobierno endeudado al extremo, que aún hoy padecemos.

A propuestas así de descabelladas hay que ponerles camisa de fuerza. Y el Consejo de Planeación que pronto se instalará obligaría a hacer las obras con sensatez, a partir de realidades y objetivos viables y deseables.

El consejo analizará cada proyecto desde el punto de partida de su viabilidad financiera, el rigor de un presupuesto no elástico, como ahora que los sobreprecios a mitad de la obra, anulan la licitación.

Hay la expectativa de que el primer Consejo lo presida alguien tan dinámico como don Carlos Salazar Lomelí y que participen en él personas del calibre de Rogelio Zambrano de Cemex, Armando Garza Sada y otros capitanes de industria.

Su tarea será revisar proyectos, engarzarlos en una planeación general, revisar sus presupuestos y calcular su rentabilidad social. Ayudar pues a quitar el desorden y poner rienda a las fantasías de los gobernadores.