A Rajatabla

Facción, no fracción

Tiene razón el dirigente nacional del PAN, Gustavo Madero, que exige acabar con la dictadura de las mayorías en los congresos locales, lástima que el destino de su censura sea el PRI y no todos los partidos.

En Nuevo León, en las legislaturas con mayoría panista, el comportamiento no ha sido sólo dictatorial sino hasta absurdo.

Apenas en meses pasados, esa ola azul llegó removiendo a todo el personal y despojando de su lugar a los priistas en las comisiones.

Impusieron su agenda sin aceptar discusión ni modificaciones. Erigieron en el Congreso una barricada para atacar todos los días al gobernador y para estorbar cualquier iniciativa suya.

Cuando el PRI es mayoría, su comportamiento es semejante aunque menos opresivo. Cuando reconquistó la mayoría por la renuncia de dos diputados en la fracción panista llegaron igual cesando personal y quitando comisiones a la oposición.

Ambos se comportan como pandillas, no como grupo de debate, donde uno lleva la ventaja de los votos pero todos tuvieron el derecho a debatir y sacar adelante algunas iniciativas.

Las fracciones minoritarias, que a veces constan de un solo diputado, ayudan al sistema arbitrario de trabajo sobre la reforma política.

De la sartén al fuego, sí andamos con diputados facciosos, que sólo alegan fidelidad a sus partidos y no a los ciudadanos que representan… al menos en teoría.