A Rajatabla

Estilos contradictorios

La forma en que se promueven los aspirantes priistas —sin encrespar las aguas de la superficie, todos atentos a la opinión del Presidente— puede verse como agachismo o sometimiento voluntario a un sistema de fingida democracia.

En el PAN actual (hay que distinguirlo del PAN histórico y ordenado) sus aspirantes luchan a muerte por ganar la candidatura, intercambian mandarriazos usando como trincheras las alcaldías.

Como me dijo hace años Fernando Larrazabal —antes de los quesos— los panistas, a diferencia de los priistas, no aceptamos disciplina ni línea. Y conste, aclaraba, no digo que lo del PRI sea necesariamente malo.

¿Alguien duda de que buscan la candidatura priista Cristina Díaz, Héctor Gutiérrez, Pedro Pablo Treviño, Federico Vargas y Adrián de la Garza?

Todos se promueven hasta en espectaculares, pero ninguno lanza dardos envenenados a los otros ni amagan con armar camorras si el partido no los favorece.

En cambio en el PAN, Margarita gasta desaforadamente los dineros del municipio en promoverse al estilo Fox, al margen del partido y advirtiendo que el partido se someterá a su campaña exitosa.

Mauricio busca alianzas con los caudillos que tienen el control de los operadores electorales para lanzarse sólo si Margarita se derrumba o la tumban.

Felipe de Jesús le apuesta, al estilo PRI, a ser el tercero en discordia si los dos punteros se destrozan mutuamente.