A Rajatabla

Escuelas ruinosas

Un maestro regiomontano con iniciativa está pidiendo a los padres de sus alumnos que visiten la escuela donde estudian sus hijos.

Les promete que no es para reportarles malas conductas ni bajo aprovechamiento. Sólo quiere que conozcan las instalaciones físicas donde se congregan a diario.

Que vean los focos colgados de un alambre pelón, los sanitarios rotos, las goteras en techos y muros, los bebederos con un chorrito escaso, el frío gélido en las aulas en invierno o el calor infernal en abril y mayo.

Sólo quiere que los padres de familia se cuestionen y se planteen la pregunta: ¿En esas condiciones quiero que estudie mi hijo? ¿Nos resignamos porque es escuela pública?

Porque ése es el drama nacional: las instalaciones escolares están en ruinas. Por pobreza del erario, por mala administración, por descuido.

Nuevo León debe enfrentar la situación triste y desolada de sus escuelas. Oficialmente funcionan y están en condiciones normales. Pero haga lo que pide el maestro del que le contamos y vea por sí mismo si su hijo merece estudiar en instalaciones tan viejas y maltratadas.

Que ya no construyan escuelas nuevas. Que antes reparen las más de 3 mil 500 que ya hay en el estado.

Hay que exigir, hay que apoyar, meter el hombro. Es por los escolares. Por los que decimos que son el futuro de la patria. Por los que queremos ver con libros en la mano, no con un cuerno de chivo.