A Rajatabla

Encuestas

En las campañas tipo exprés de este año ya llegamos a la guerra de las encuestas donde cada quien tiene un sondeo que los favorece y menosprecia a los demás.

A los candidatos les muestran encuestas en que Ivonne sigue arriba hasta por 10 puntos, otras colocan a Jaime Rodríguez a la cabeza y hasta los hay que ponen como puntero a Felipe de Jesús.

Pero los mismos especialistas admiten que son instrumento falible que depende de a quién se le aplique, cómo se formulen las preguntas y cómo se evalúen.

Las menos confiables son las telefónicas que se responden de prisa y por salir del paso, y aun las casa por casa se topan con la dificultad de convencer al individuo de que sea sincero.

Hay que cerciorarse de que el encuestado esté empadronado y que tiene por costumbre votar, hay que preguntarles si este año van a votar, si tienen su credencial de elector y si saben dónde está la casilla.

Porque al abrir las urnas cunde una pereza colectiva que impide que la gente se bañe, vaya a la casilla y aguante una fila, y aun ya junto a la urna es probable que se inclinen por votar por el color de su partido antes que por los nombres de los candidatos que a lo mejor ni conocen.

Por eso las encuestas sirven para motivar a los candidatos, pero no para satisfacer su curiosidad de saber quién va a ganar.