A Rajatabla

Empieza la feria

Esta semana empiezan las renuncias en serie de quienes pretenden chapulinear a otros cargos. La ley los obliga a dimitir antes de que se den a conocer los nombres de los candidatos.

Eso implica un riesgo y quizá mínimo: que a la hora de la hora el que soñaba gobernador se la van a ofrecer de diputado local. El que se sueña diputado puede amanecer como candidato a regidor y ya ni modo de regresarse.

Los hay quienes están a salvo de ese riesgo. Por ejemplo, Ildefonso Guajardo seguiría en el Gabinete, Cristina Díaz seguiría en los cargos a los que no necesita renunciar.

Federico Vargas aspira a ser gobernador, pero tiene asimilado que puede irse a una curul federal; Álvaro Ibarra casi tiene la diputación plurinominal, y Jorge Domene tiene un abanico de posibilidades.

Sí corren riesgo los diputados Francisco Cienfuegos y Daniel Torres, que aspiran a ser alcaldes de Guadalupe, tendrían que conformarse con una curul federal o con nada. Héctor Gutiérrez se queda nada más con un cabito de la vela, sólo le quedan siete meses como diputado federal; Ivonne Álvarez puede quedarse a salvo.

En las filas del PAN, si una catástrofe impide el paso a Margarita Arellanes con su elocuencia cantinflesca se justificaría alegando que su partido la necesita para defender los intereses desde el Congreso de la Unión. Y si hiciera corajito, aventaría el arpa y diría que ya no va a renunciar a la promesa que le hizo al pueblo de Monterrey.

La verdad es que serán días de maromas y acrobacias de quienes se juegan su futuro a la suerte de una decisión ajena. Pero son los riesgos de jugar a la política.

 

jvillega@rocketmail.com