A Rajatabla

Empate

Por experiencia histórica sabemos que dos de los principales criaderos de votos son Monterrey y Guadalupe, al grado que se puede adivinar para quién va a ser la gubernatura sabiendo los ganadores de esos dos municipios.

Igual pasa con las diputaciones locales que coinciden con esos dos municipios metropolitanos. Todos se van en paquete.

Consciente de ello, el PRI y el PAN se trenzaron en la lucha en ambas ciudades, pero sobre todo en Guadalupe, porque Monterrey no ofrecía controversia dada la pésima calidad del panista.

El primero que tomó ventaja y velocidad fue el priista Francisco Cienfuegos con una campaña llena de logros y avances en el voto.

El panista Alfonso Robledo, en cambio, tardó en agarrar velocidad y carecía de abundantes recursos como su competidor priista, pero los fines políticos involucraron a Cienfuegos en un escándalo de tierras en Mina.

En un giro extraordinario la contienda se fue cerrando hasta quedar visualmente en empate técnico a la hora que se contaron los votos.

En ese momento se esfumó la estrategia de Guadalupe sin la diferencia del posible ganador, que es de unos cuantos cientos de votos, por tanto no sucede el efecto multiplicador en beneficio de las otras competencias.

La decisión final deciden los vecinos del municipio pero en eso queda todo.