A Rajatabla

Elizondo, el de siempre

Contra lo que dejan suponer los neopanistas casineros, Fernando Elizondo Barragán no era de los “viejos panistas”, como lo son José Luis Coindreau, Fernando Canales o Luis Santos de la Garza.

Lo que es antiguo es su activismo ciudadano que lo llevó a deslindarse desde el primer día del PRI, pese a que fue el partido al que se afilió su padre, el gobernador Eduardo Elizondo.

Con don Eduardo, Fernando vivió las contradicciones y traiciones priistas, que primero se valieron de su prestigio y sus relaciones, y luego lo orillaron a renunciar por los caprichos ideológicos de Echeverría.

Fernando se volvió militante del PAN sólo en el 97, cuando Canales lo invitó a participar en una fase innovadora del partido, por primera vez en el poder estatal.

Su carrera ha sido de compromiso: de tesorero pasó a gobernador sustituto, fue secretario de Energía, senador, candidato a gobernador.

Con el PAN de principios y valores, Elizondo se identificaba e invertía vida y carrera en las causas del partido.

Él sigue donde mismo. Donde estaba antes de afiliarse al PAN. Donde se mantuvo al lado de otros mexicanos honorables.

Fue el PAN actual, tan priista, tan centavero, el que se divorció de Elizondo y otros hombres de principios. Fernando simplemente lo evidenció, renunciando formalmente.