A Rajatabla

Efecto

En la cuenta regresiva de los alcaldes hay los análisis de sus actuaciones. Cada uno se enfrentó a diversos escenarios para sacar adelante su responsabilidad.

Midiendo a los alcaldes panistas, no todos salen bien librados. Unos defraudaron, otro simplemente cumplió y uno destacó.

En Monterrey, Margarita Arellanes soñó en grande, tanto que olvidó vivir su realidad de alcaldesa y se pasó tres años buscando la candidatura a la gubernatura. Todo le falló.

Ugo Ruiz sonaba a brillante promesa, parecía imponer un nuevo ritmo de gobierno en el municipio modelo y sacudirse la sombra de Mauricio Fernández. En el último tercio del mandato se desinfló dando tumbos y provocó desilusión.

A Pedro Salgado le quedó grande la alcaldía de San Nicolás. Con la inercia panista a su favor debió realizar extraordinaria labor. Le faltó ingenio. Su partido mantiene el municipio más por inercia que por convencimiento.

De la quema se salva Víctor Pérez. En Santa Catarina hizo doble tarea. Primero cumplir como alcalde dando buenas cuentas y resultados; segundo repercute en su partido para sostener la plaza.

No es casualidad que de estos alcaldes panistas, es el único con cargo nacional.


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