A Rajatabla

Ecovía: tarde, muy tarde

En el camino del Infierno, a donde van a parar las buenas intenciones, ya se ganó a pulso su lugar la Ecovía, aun antes de lograr mover su primer vagón por la avenida Lincoln.

La idea es innovadora, aunque no necesariamente original: ya operan sistemas iguales de Rapid Transit Buses (RTB) en Sudamérica y se traza uno semejante al nuestro en Pachuca, Hidalgo.

El Metro con ruedas de hule de Monterrey aplaza cada mes la fecha de su iniciación. Y acumula más notas negativas en los medios de las que merece.

El secretario de Desarrollo Sustentable, Fernando Gutiérrez, tiene buenas ideas pero le han fallado los socios de la Ecovía, los proveedores y hasta su personal de confianza.

Los camiones llegaron tarde de Corea. Sus dueños, los camioneros locales, van demorados con la capacitación de los operadores.

Cemex, que tiene la franquicia de las 39 estaciones —recibirá un peso por cada pasajero que las use— se retrasó en su construcción y equipamiento.

Por esas fallas, el estreno de la Ecovía se perdió las fechas de oportunidad política y de impacto: el informe del gobernador, el inicio del año, el momento del aumento de las tarifas camioneras.

La Ecovía es quizá la mejor aportación del gobierno de Rodrigo Medina.

Es una pena que sea más motivo de censuras que de reconocimientos por la impuntualidad en su entrega.