A Rajatabla

Duda

En los cafés políticos donde acuden los priistas el tema dejó de ser El Bronco, ahora lo son Álvaro Ibarra y Marco González, coordinadores de las bancadas legislativas federal y local del PRI, respectivamente.

Se escuchan comentarios de apoyo y de desprecio.

Donde hubo coincidencias es en la falta de liderazgo.

Tendrán la coordinación mas no el mando.

Es decir, llegaron por influencia, al viejo estilo del PRI. Sus compañeros de bancada tendrán que apechugar hasta donde la tolerancia aguante. La institucionalidad tiene límites y cada vez son más cortos.

Los aires independientes soplan con fuerza, amén que las renuncias a los partidos están al orden del día. Ya no hay amor eterno.

Marco y Álvaro deberán convencer a sus compañeros diputados de jalar la carreta del mismo lado y mantenerlos dentro del redil, al precio que sea.

La amenaza de desbandada estará al día. El chapulín político cambió su aterrizaje, ahora puede brincar de un partido a otro, o salirse e independizarse.

El ejemplo del Bronco está haciendo escuela, y como le fue bien, seguirá creciendo mientras los partidos tradicionales como el PRI no entiendan que la nueva política reclama capacidad, no amistad o compromisos.


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