A Rajatabla

“Aquí no es Dubai”

Cuando Fernando Gutiérrez, secretario de Desarrollo Sustentable de Nuevo León, abogaba por recursos internacionales para un sistema de autobuses rápidos para Monterrey, lo describió con unidades y estaciones climatizadas.

Lo interrumpieron con objeciones: Espera, estás hablando de una ciudad de México, no de la opulenta Dubai.

Más tarde, esos funcionarios de la banca mundial recorrieron el que sería el itinerario de la Ecovía. Caminaron bajo el ardiente sol regiomontano cinco cuadras de la humosa y congestionada Ruiz Cortines.

¡Suficiente!, dijeron. ¡Ponle clima a todo el sistema!

Los camiones, que los están trayendo por barco desde Corea del Sur, operan con gas natural comprimido, así que no contaminarán.

Y serán los únicos en pasar por el eje Lincoln-Ruiz Cortines, pues las líneas camioneras ya no correrán en paralelo. Operarán en rutas cortas como alimentadoras de la Ecovía, con boleto de transferencia por un solo pago.

En sus inicios, la Ecovía atenderá a 120 mil pasajeros diarios con camiones grandes pero aún no articulados, de fuelle. Esos vendrán cuando se sature el servicio actual.

Otra bondad del sistema: el operador dispone de tres sistemas para cambiar los semáforos a verde cuando llega a un crucero a nivel.

Eso sí, ya puede imaginar los titulares de prensa biliosos: “Se atoran los automóviles por dar preferencia a la Ecovía”. Pecado imperdonable en la capital de su majestad, el vehículo de motor.