A Rajatabla

Diputados sin sueldo

Para alentar la participación de los ciudadanos en los parlamentos, para evitar que se volvieran clubes exclusivos de los poderosos terratenientes, se estableció la paga de viáticos.

Cubrir el costo del transporte, los alimentos y estancia mientras sesionaban los legisladores.

En Nuevo León se les obsequiaba un centenario por cada asistencia a sesiones, tanto a los diputados locales como a los regidores. Nada más.

Y no hay evidencia histórica de que alguna vez se haya declarado desierta una curul o una regiduría por falta de aspirantes.

Pero con los años todo se volvió negocio, hasta los cargos públicos. Los sueldos de los legisladores son abultados. Y encima de eso codician contratos, moches y canonjías.

Por eso ve la lucha feroz por las candidaturas, la compra-venta de voluntades para allegarse “capital político” y la franca corrupción de la vida pública.

Parece descabellado pero quizá hay que desmantelar el aparato de la corrupción, volviendo a los orígenes. A cubrir sólo los viáticos de los legisladores foráneos. Y restituir el carácter honorario y honorable de los cargos representativos y parlamentarios.

Le apostamos a que, en el mejor de los casos, habrá más ciudadanos desinteresados en la función legislativa.

Y en el peor de los casos, los representantes populares seguirán manteniéndose con las corruptelas.