A Rajatabla

Diputados mezquinos

Se supone que las leyes de la reforma política que discute el Congreso del Estado en los siguientes días son, como todos los códigos, de interés general y tienen por objetivo beneficiar a cada ciudadano.

Lo aclaramos porque los diputados están tomando la discusión de esas leyes como asunto de familia de sus partidos, como fórmula para repartirse el botín de curules y alcaldías entre ellos.

Fijan como punto de partida mantener el monopolio de los partidos sobre las propuestas y procesos electorales.

Buscan, en cambio, todos los candados posibles para estorbar a los candidatos independientes. Los quieren con el máximo de requisitos y el mínimo de recursos.

Los partidos menores luchan a brazo partido para sacar el mayor fruto a sus exiguos resultados electorales pese a ellos mantener su registro. Y con los pocos votos ganar mayor número de curules.

Por todo eso dejan de tener interés las leyes que aprobarán tarde y en su beneficio los candidatos y grupos ciudadanos que serán admitidos como el patito feo del estanque.

Por eso, necesitamos aglutinarnos en organizaciones políticas que tengan tal fuerza electoral, masiva, que pasen por encima de las mezquinas leyes y el egoísmo tan lucrativo de los partidos.

La reforma política verdadera depende no de los diputados sino de una revolución, por ahora pacífica para redistribuir el poder y la representación.