A Rajatabla

Detallitos

Son los aspirantes con sus afanes de ganar simpatía y de tapizar la ciudad con espectaculares sin más sentido que exhibir su cara, los que han mantenido la sucesión bajo fuego y escándalo.

Pero en el PRI no tienen prisa en adelantar los tiempos. Primero tienen que cubrir pasos muy importantes y trascendentes. El 15 de noviembre, por ejemplo, se reúne el Consejo Nacional para decidir la forma de la selección de candidato y definir si se lanzan contra los chapulines. Igual discutirán los tiempos exactos.

Por ejemplo, definir cuándo deben renunciar los candidatos a su puesto actual, que puede ser el 7 de diciembre, el 7 de enero o el 7 de febrero, según busquen.

De aquí a que empiece la campaña el PRI tiene que designar sus representantes ante los consejos electorales.

Antes de esas fechas el PRI tiene que decidir si Eduardo Bailey se queda al frente del partido, se va a coordinar la campaña o se le designa para una posible diputación, o para sustituir a uno de los secretarios que renuncien.

Con una nueva ley electoral la redefinición de plazos constitucionales y con la fecha de elecciones adelantada un mes hay mucho por hacer y plazos inevitables.

Además, informalmente esa espera puede tentar a algunos aspirantes a seguir haciendo luchas.

Pero esos acelerados lo que pueden provocar es un destape  informal y prematuro. Pero estamos en tiempos de pre precampaña y faltan aún las precampañas. La de gobernador se supone que es en enero. Así que el anuncio de que hay candidato a gobernador tiene que esperar hasta febrero.