A Rajatabla

Delitos

Llueven las acusaciones entre candidatos de presuntos delitos cometidos en los cargos públicos por sus contendientes.

Algunos de ellos merecen denuncia legal, proceso y cárcel.

Pero todo pierde sentido apenas llegan las elecciones.

Nadie se ocupa de seguir sus acusaciones en los periódicos con una denuncia en la Procuraduría o autoridades competentes.

Bien saldrían unos cuarenta o cincuenta expedientes contra enriquecimiento ilegítimo, tráfico de influencias y abusos de derechos ciudadanos.

En los meses de intervalo entre los comicios y la toma de posesión sería un tiempo oportuno para ventilar las serias acusaciones e impedir el acceso al poder a los peores.

Pero todo se olvida aparentemente aunque se mantiene en archivos a la espera de la siguiente elección.

Los ciudadanos por eso toman a la ligera el intercambio de acusaciones a media campaña. Saben que son argumentos electorales sin la fuerza judicial y sin pruebas sustanciales.

Es jugar a las imputaciones frívolas sin sustancia ni objetivo real.

 

jvillega@rocketmail.com