A Rajatabla

Defectos para aspirar

Todos discrepaban en la mesa del café cuando trataban de hacer el retrato hablado de nuestro próximo gobernador. Las virtudes y características que debe tener idealmente.

Con expresiones del siglo pasado, el más viejo de la mesa dijo que la caballada actual está muy flaca.

Sobre otros, dijeron que si fuéramos serios y responsables ni siquiera los admitiríamos en la pasarela de los aspirantes.

Y recordaron la vieja frase de un escritor: “En una realidad más estricta, muchos ministros serían ujieres”.

Cuando se empantanó la discusión alguien sugirió una salida lateral: ¿Por qué mejor no enlistamos cómo no debe ser quien aspire al cargo?

No debe tener más de 60 años. O ser incapaz de manejar las redes sociales.

Para el Congreso hacen falta abogados. Para manejar las finanzas y los asuntos de una empresa llamada Gobierno, que maneja anualmente más de 60 mil millones de pesos y con una clientela de 5 millones de habitantes, se requiere el perfil de otras profesiones más actuales.

No debe cargar con demasiado equipaje: padre, hermanos, compadres, socios, amantes incómodos.

No es admisible ningún cazafortunas. Ni siquiera los esperamos honestos, honestos. Pero que al menos sean capaces de poner límites a su ambición.

No lo queremos de sangre azul ni cuatacho de Slim. Basta con que lo conozcan en su barrio y vacacione en los Rayones o Zaragoza.