A Rajatabla

Cuentos del PRD

El PRD no sólo intenta asustar a Nuevo León con el petate del muerto, sino que busca subastarlo al mejor postor.

El petate es que domina 4,365 mil votos entre los electores nuevoleoneses. Y que ese músculo lo puede prestar a un partido para ayudar a definir el triunfo en los comicios del año próximo.

Esos cientos de miles de sufragios no existen, todos se consiguieron no sólo por el tísico PRD y fueron posibles por dos eventualidades que ya desaparecieron.

Una fue la formidable alianza de todos los partidos de la izquierda. Y la otra, la presencia del nombre magnetizador de López Obrador en las boletas electorales.

La alianza de la izquierda más o menos sigue, pero excluye tajantemente al PRD.

Y el Partido del Trabajo, el de mayor presencia en el estado, vuelve a buscar su propio espacio y su autonomía para armar alianzas a conveniencia de su líder, Alberto Anaya.

La presencia notable de la izquierda fue flor de un día. Unos meses después de las elecciones, Morena batalló hasta en tres ocasiones para juntar los tres mil votos locales para el registro.

Los votos en el estado fueron para López Obrador y no transferibles a un partido que sólo existe en el papel y para aprovecharse de la prerrogativa millonaria.

Sólo el PAN errático y volátil puede interesarse en una alianza con un PRD representado por el detestable diputado Arguijo.