A Rajatabla

Contagio

En una junta de alto nivel se discutió el riesgo de que el tema de los jóvenes desaparecidos provoque aquí no sólo protestas más peligrosas, sino también que afloren problemas internos entre la juventud universitaria local.

No que haya un descontento o una causa aparente de conflicto en las autoridades con 165 mil estudiantes, es una de las más tranquilas del país.

Pero los muchachos como los de cualquier parte viven a la caza de motivos para sumarse a protestas nacionales, una por solidaridad natural y otra por el ánimo de probar sus armas para cuando haya un conflicto que los afecte.

El 1 de diciembre, por ejemplo, están convocando a las dos marchas para llegar hasta la plaza del Colegio Civil y exigir que se le consagre como Plaza de los Desaparecidos.

 Y vaya que desaparecieron al mayoreo: 52 inocentes en un casino, 18 músicos en una noria, docenas de secuestrados y castigados por su traición al narco.

En todos los casos se puede incriminar a la autoridad por no hacer lo suficiente en encontrar los sobrevivientes, pero en la desaparición misma no tienen culpa si es a manos de los delincuentes.

Pero volviendo a los estudiantes es bueno que manifiesten solidaridad y que exijan justicia. No milagros de resurrección de quienes casi es un hecho que están muertos, pero hay que dejarlos que ventilen su enojo y hasta que las autoridades les presten oído y hasta apoyo para hacer trascender sus voces.

Pero impedir al costo que sea que los infiltren los anarcos y otras fuerzas negras con otra agenda.