A Rajatabla

Confusión de poderes

Todo conspira para colapsar los modelos constitucionales de los tres niveles de Gobierno.

Fueron diseñados para una sociedad campesina, semianalfabeta, con ciudades pequeñas y aisladas, mal comunicadas entre sí.

Nada que ver con la ciudad metropolitana del Monterrey del siglo XXI, totalmente urbanizada, con problemas descomunales y no imaginados, como la pulverización de los gobiernos municipales sobre un mismo territorio, el crimen organizado, los congestionamientos, los polígonos de pobreza, el alcoholismo suicida de sus jóvenes.

Se atropellan los tres niveles de Gobierno para atender esos problemas, o para echarlos en las espaldas del otro.

El combate al crimen organizado y al narcotráfico corresponden, por su importancia y calibre, al Gobierno Federal. Fue Calderón el que dispersó las responsabilidades sobre los municipios y estados sin los recursos ni el músculo para combatirlos.

El desarrollo urbano no puede ser municipal, como ahora, pues demanda un enfoque integral, con visión metropolitana.

Mienten los alcaldes que presumen promover la inversión y los empleos. Sus ferias del empleo son farsa improductiva.

A nivel macro, ya es irreal la delimitación del territorio de Nuevo León: están más asociados con nuestro estado, por ejemplo, Nuevo Laredo, Saltillo o Reynosa, que Doctor Arroyo o Mier y Noriega.