A Rajatabla

Colosal

El mayor proyecto vial hasta cierto punto colosal del Gobierno que está entregando no fue promesa de campaña ni dictado en el Plan de Desarrollo.

Fue en parte la respuesta a los daños de las lluvias más torrenciales en muchos años provocadas por el huracán Alex.

Sin un plan previo y con fuerza de apoyo de la Federación se invirtieron 17,000 millones para volver a construir Morones Prieto y Constitución, así como para reponer cientos de puentes en otros rumbos del Estado.

Fue una obra no necesariamente perfecta y pudieron tomarse otras alternativas, pero el resultado fue no solamente reparar daños sino desarrollar complejos viales.

Ocupados en el vaivén de obras interminables y problemas nuevos que se presentaban a cada paso en el área, el Gobierno perdió la oportunidad de vender bien la obra a los ciudadanos para que la vieran como una gran obra en lugar de criticar cada bache y cada vuelta cancelada.

Concluido ya en gran parte el Par Vial, quedan una docena de opciones para extenderlo y el Metro que va a su paso se concluirá para cuando se prometió.

Acusar a la dependencia de desorden e improvisación es sólo admitir que hay un gran cliente que impone obras y medidas de emergencia como nos pasó como el huracán Alex.