A Rajatabla

Ciudad de todos y de nadie

Los que hemos vivido los últimos 50 años en la ciudad aún recordamos cuando Monterrey era una ciudad quieta y laboriosa, con un sentido bastante generalizado de lo que era bueno. Pero a lo largo de esos años su gobierno municipal ha caído en manos de arribistas corruptos y sin amor por lo nuestro.

El resultado lo tiene a la vista con sólo dar un paseo. Las calles no tienen baches, son un bache; el alumbrado público no ilumina, la basura la amontonan en calles y tomas del drenaje pluvial.

La ciudad está plagada de giros negros por la calle que vaya en la noche. Un joven amigo dice que en 15 minutos hasta el más despistado puede hallar quién le venda droga y hay quienes presumen que tiene mérito que llamen a Monterrey capital de los table dance y de los casinos.

No es por echarles la culpa a los demás, pero sucede que Monterrey ya no es regiomontano, sino de los miles que llegan para quedarse desde el centro de la República.

Cambiaron las costumbres, se envileció la Policía, los alcaldes compiten a ver quién roba más y quién cobra más moches. Desde el municipio se protegen los casinos y, en efecto, todo eso se asocia con la abominable trata de personas.

Restaurar el orden y volver a ser una ciudad digna de nuestros hijos, no lo va a hacer nadie desde el Palacio Municipal. Necesitamos tomar el asunto en nuestras manos, de los ciudadanos, los organismos sociales y las iglesias.

Entre todos reconstruir la ciudad que tanto amamos, expulsar del palacio a los rufianes y hacer de la decencia otra vez el sello.

 

jvillega@rocketmail.com