A Rajatabla

Charcos y baches

El río Santa Catarina cuando sale de su habitual mansedumbre pone al descubierto los errores que cometen las autoridades a su paso.

Los copiosos aguaceros del fin de semana engrosaron su corriente y dejaron al descubierto esos errores y el descuido permanente de las calles.

La obra vial más importante y cara que se haya emprendido, el Par Vial, mostró serias deficiencias: dos taludes se desmoronaron y obligaron a cancelar el paso por los carriles exprés de Morones y Constitución.

En vías de reciente pavimentación abundaron los baches y los encharcamientos que debieron preverse en el rediseño de las vialidades.

Los medios electrónicos reseñaron todas las calles encharcadas o inutilizadas por las aguas.

Sus tomas apuntaban al problema incidental.

Pero todas atestiguaban los problemas permanentes: los pavimentos ruinosos, los baches homicidas, los drenajes tupidos por la basura.

No hay disculpa que valga para el abandono de los pavimentos. Lo que es un problema de cualquier ciudad, en Monterrey ya pasó a catástrofe permanente en agravio de millones de automovilistas.

En lo del drenaje no basta con culpar a los negligentes vecinos que recojan la basura que tupe las entradas del agua de la lluvia.

Porque previendo esa negligencia debe ser permanente la limpieza municipal de esa basura.
No esperar a las lluvias para sólo inculpar a los vecinos.