A Rajatabla

Caos subterráneo

Hay tres características topográficas que condicionan el desarrollo urbano y a la ciudad de Monterrey.

Una de ellas es que es una ciudad seca de donde eliminamos su principal río a punta de construir arriba de él.

La otra es que sus autoridades han sido negligentes no sólo para el desarrollo ordenado cuidando el pasado y apuntalando el presente, sino regulando también las condiciones y el caos bajo su tierra.

La construcción de la Línea 3 del Metro está poniendo al descubierto de nuevo que Monterrey navega sobre aguas del río aparentemente desaparecido pero que reaparece con cada golpe de martillo.

Un agravio más es que bajo tierra, sin plano ni localización, hay cientos de redes de servicios que sólo se localizan cuando se les hiere con una nueva obra.

Al razonar las demoras de la construcción cada quien se ha defendido por lo que hace, tumbar un muro, anegar una fosa, destruir físicamente redes delicadas de servicios obsoletas y empalmadas.

Por razones como ésas, antes de seguir con la línea cuatro y demás habrá que hacer un atlas de riesgos subterráneos para allanar el camino de otras obras monumentales que reclama la ciudad.

Es una tarea invisible y difícil de presumir pero alguien la tiene que hacer no pensando en la próxima votación, sino en la próxima generación.