A Rajatabla

Campaña por la vida

Hace ya un siglo que el automóvil casi se compara legalmente con un arma legal, o sea quien lo conduce debe hacerse responsable de los daños que infrinja aún si no tiene culpabilidad.

Con el paso de los años, la gente y a veces hasta las autoridades pasan por alto esa relación responsable.

La ley no se ha olvidado de la responsabilidad social del automovilista, pero no comparte esas culpas con todos los responsables, empezando por los fabricantes que cada vez los hacen más veloces y menos resistentes.

Vea por ejemplo cómo los autos nuevos se hacen churro apenas pegan a un poste, y aun en choques pequeños el auto debe ser declarado pérdida total. Tienen culpa también las autoridades que han hecho del automóvil el protagonista de la vialidad en lugar del peatón.

La verdad es que Monterrey es el más lastimoso ejemplo de dar prioridad al vehículo sobre las personas.

A nadie se le ocurre alzar una campaña para someter al automovilista al respeto absoluto a la vida humana, claro, contamos los accidentes uno a uno, pero si hiciéramos un balance anual de los muertos, encontraríamos que aquí mueren más que en Irak o Afganistán.

Tenemos que domesticar al auto y civilizar a los conductores. Con impuestos, con multas más severas y certificación de sus habilidades y su empatía con los peatones. Pero alguien debe tomar la iniciativa porque no la van a tomar ni los conductores, ni las autoridades, ni los fabricantes.

Es asunto que nos concierne a todos, así que debemos tomar el asunto en nuestras propias manos.

jvillega@rocketmail.com