A Rajatabla

Camiones embadurnados

En las grandes ciudades del mundo, los camiones urbanos prestan sus costados y parte posterior como cartelera publicitaria.

Las tarifas por utilizar esos espacios, nítidamente diseñados con materiales plásticos, fáciles de remover, son diferenciales; más caras dependiendo del itinerario de los camiones, si se utiliza el costado izquierdo, visible para los automovilistas; o el costado de la acera, orientado a los peatones.

En Monterrey también hay publicidad camionera, se embadurnan los camiones enteros, con una publicidad tosca que agrede al público visualmente y destroza la imagen de la unidad.

Lo que sucede es que el negocio de la publicidad lo maneja un familiar del líder de los camioneros y se impone como compromiso gremial, sin competencia ni consideraciones.

Lo mismo sucede con la tarjeta inteligente Feria, manejada chambonamente, mezquinamente.

¿De quién es el negocio? Le atinó, de otro familiar del mismo líder.

Por todo eso no les luce la inversión a los camioneros cetemistas, que ya tienen miles de unidades alemanas, climatizadas, de tamaño internacional. Y conducidas por operadores capacitados.

El problema camionero no es sólo de tarifas, hay que purgarlo de su ingrediente sindical, someterlo a regulación estricta, no negociada políticamente.