A Rajatabla

Cambios

En estos cuatro meses de la transición los que se van debieran estar muy preocupados con sus responsabilidades que aún les pueden exigir sobre sus actos de gobierno.

Detrás de ellos se debieran estar formulando denuncias, acusaciones y cargos precisos que permitan enjuiciar a los que andan mal.

Pero la verdad es que la transición, como siempre, está quedando como una negociación entre educados adversarios.

Habría que abrir una mesa para tratar y resolver los temas que provocaron las peores oleadas de guerra sucia.

Dictaminarles tiempo y hora para que cualquiera que haya difundido esas acusaciones gruesas y aun calumnias tenga la oportunidad y el valor de presentarlas como acusaciones formales.

Pasada la transición, una autoridad enjuiciadora determinaría la seriedad de los cargos y la necesidad de un juicio formal ante la autoridad competente, ya fuera para darles seriedad o barrerla bajo la alfombra con una llamada de atención severa a los que difundieron las peores mentiras.

Porque es ahora el tiempo de borrar las peores huellas de un proceso que ensuciaron de principio a fin con desinformaciones, calumnias, cargos que debieron de presentar antes de cualquier campaña aportando pruebas válidas en un proceso legal y con fuerza para condenar o eximir de responsabilidad a los acusados.