A Rajatabla

¿Calma? ¡Acciones!

Parece verdad de perogrullo, pero hay que enfatizarlo: vivimos tiempos extraordinarios, únicos en la historia de Nuevo León y de Monterrey.

Nunca antes, ni en tiempo de guerras extranjeras o revolución, pegaron la tragedia y la muerte tan brutalmente a sus ciudadanos.

Jamás imaginamos que llegara a ser noticia rutinaria, las ejecuciones múltiples, tiroteos entre soldados y delincuentes, los convoyes de la muerte por las autopistas.

Esas características excepcionales y espeluznantes de la situación actual atraparon y mantienen acotados a nuestros gobernantes.

Como en toma cinematográfica en cámara lenta, todos sus movimientos se perciben como lentos, imprecisos, inadecuados.

Y los ciudadanos impacientes más se irritan por la pretensión del gobernador, de los alcaldes, de demostrar que la vida en el estado es la normal, que hay también otros asuntos que atender.

Pero para situaciones extraordinarias se requieren acciones extraordinarias; actitudes fuera de lo común, decisiones duras, impactantes, que convenzan y devuelvan la tranquilidad a los ciudadanos.

Queremos ver al gobernador y a los alcaldes en sesión permanente, sin distracciones, fiestas, ni viajes. Verlos aquí, atendiendo de frente cada ejecución, tiroteo, secuestro.

No vale simular calma para evitar que cunda el pánico. El pánico ya cundió. No los queremos oír silbar en la oscuridad, sino ocupados a plena luz en el problema que nos acongoja.

 

jvillega@rocketmail.com