A Rajatabla

Atorados

Hubo muchas cosas buenas que impuso el Instituto Nacional Electoral para mejorar los resultados de los comicios y hacerlos más justos y provechosos.

Un logro importante entre ellos es la equidad de género en las candidaturas a diputaciones y alcaldías.

Se suponía que era la apertura repentina e indeclinable de que hombres y mujeres deben tener la misma capacidad de oportunidades para figurar en los cargos públicos importantes.

Pero a casi dos meses de las elecciones, el único que sí va cantando sus bondades es el mismo Instituto que promovió las reformas.

Los partidos no han querido publicitar sus resultados tan positivos porque los varones no acaban de asimilar su realidad y su paridad frente a las urnas.

Ninguno ha publicado las estadísticas diferentes de mujeres que se añadieron gracias a estas reformas.

La equidad se limitó a poner en las boletas más nombres de mujeres.

Ahora ya no es tiempo de que se quejen y de celebrar por lo bajo.

El tiempo es oportuno para una campaña permanente que sensibilice a todos los ciudadanos y sobre todo a los escolares.

Hay que reabrir en las escuelas el área de civismo, explorar la historia de México en busca de las figuras femeninas que fueron paladines y que pedían desde esos siglos un papel femenino más amplio en la política y el servicio público.

jvillega@rocketmail.com