A Rajatabla

Alcaldías en venta

Antes de que la maestra Elba Ester Gordillo entrara a prisión, los maestros de Nuevo León, agrupados en las secciones 21 y 50, tenían el compromiso moral y gremial de apoyar al Partido de la Nueva Alianza, al Panal.

Nunca se afiliaron masivamente al partido. Muchos de los docentes se sentían ligados todavía al PRI. Y los menos, se atrevían a militar en el PAN.

Sin la maestra al frente, batalla aún más el Panal para mantener a los maestros en sus filas.

Pero el líder de la Sección 50 subasta el voto de sus 22 mil afiliados al partido que le ofrezca más ventajas. Como si los controlara realmente.

Si pudiera cumplir su oferta, si los maestros de veras lo siguieran, beneficiarían al PRI o al PAN no sólo con sus muchos votos, sino también con promotores del voto entrenados y personal de casillas para todo el estado.

Como el PRI ya le guiñó un ojo al líder Castillo, ése ya anda ofreciendo a los maestros delegaciones del PRI para casi todos los municipios. Y en los foráneos ya ofreció a los aspirantes a alcaldes que los arroparán los maestros a cambio de una cuota de 20 mil pesos, cada uno.

A cambio del amparo priista, Castillo, por lo demás, pasa por alto exigir que le paguen las partidas pendientes del Isssteleón. Y no le importa si en Palacio le demoran año y medio la firma del convenio laboral.

¿Y el Panal? Pues que se rasque con sus uñas. Porque sabe mejor la miel del PRI.