A Rajatabla

Alcaldía

Por culpa de la politiquería y la ambición de poder, todo mundo o casi todos, aspiran a ser gobernador. Y si no se hace, hasta aceptarían contender por la alcaldía de Monterrey, a manera de premio de consolación.

Pierden así la proporción histórica y política de nuestro estado, donde la gubernatura del Estado y la alcaldía de Monterrey tienen el mismo o parecido peso específico.

Por eso así sexenalmente se suscitan pleitos entre ambos. Y los dos compiten haciendo obras que le corresponden al otro.

La única diferencia cuantitativa hasta ahora era el tiempo del mandato, seis años para el gobernador y tres para el alcalde, y ahora ya ni eso será, porque el alcalde se puede reelegir y el gobernador no.

Pero vea a los grillos especular quiénes se van de la suerte en el último descarte, y de entre ellos quién se llevará el segundo premio.

En el PRI, por lo menos desde un principio se vio una aspirante para la silla municipal, a Marcela Guerra, quien pudiendo no le hizo ojitos a la gubernatura porque está muy consciente del valor de Monterrey.

Y consciente de que puede ser el trampolín para la siguiente gubernatura.

Mientras en el PAN, reducen a Monterrey a morralla y casi se la rifan como botín. ¿O de verdad usted cree que tengan tamaños Iván Garza o Sandra Pámanes o Arturo Salinas, quien en su publicidad prematura sólo busca ser identificado como regio?