A Rajatabla

Agitación

Después de todo y a un mes de las elecciones históricas, los ciudadanos no parecen muy preocupados por las consecuencias y el ambiente que se generará en el Estado bajo un Gobierno que llegó entre amenazas de someter a los medios, encarcelar a los corruptos y echar abajo todos los proyectos estigmatizados por la codicia de los partidos y de los políticos.

Pero igual puede decirse que no se asoman a la orilla del estanque, que revuelto prometiera frutos revolucionarios a corto, mediano y largo plazo.

Para comenzar, porque la gente nueva que se está improvisando se parece bastante a la actual. Los principales líderes del Gobierno de Jaime Rodríguez apuntan para ser desertores de los otros partidos o priistas que se sienten defraudados por el priismo degenerado que hoy prevalece en Nuevo León y en muchos otros estados.

Contra lo que sugiere el próximo gobernador en sus discursos, no hay ideólogos que los acompañen o les hagan la tarea de sentar las bases de un nuevo sistema.

Los maliciosos observadores dicen que seguirá el espíritu de discordia entre grupos y la grilla amarga y calumniosa contra el futuro gobernante Jaime Rodríguez Calderón.

Y seguiremos esperando un político nuevo que no se reduzca a resucitar el caudillismo tan improductivo que ha padecido México desde la Revolución Mexicana.