A Rajatabla

Además de Metro y Ecovía

Parece un laberinto sin salida el del transporte masivo en la ciudad: el Metro avanza a paso de tortuga. En 25 años se ha tendido 24 kilómetros. La Ecovía fue parto dificultoso y demorado tres años.

Los congestionamientos que estrangulan a Monterrey, sin embargo, tienen otras alternativas.

Opciones que demandan imaginación, voluntad de autoridades y ciudadanos, y coordinación de esfuerzos y recursos.

Imponer el uso obligado de las calles para su destino específico. Para que circulen los vehículos. Millones de metros cuadrados se ocupan como cochera de los vecinos, como zona de carga y descarga de los negocios.

En las ciudades mayores del mundo, el vecino contrata un estacionamiento próximo a su casa para dejar el auto. Y camina dos o tres cuadras. La carga sólo se desplaza y entrega en los negocios de madrugada, sin excepción.

Se pueden cerrar las calles del centro al paso de vehículos particulares. Concesionar trenecitos eléctricos, como los de Disneylandia; autorizar mototaxis, dar preferencia al paso de bicicletas.

Por fin, trazar un sistema, racional de rutas urbanas para el transporte camionero. Recorridos cortos, alimentadores de rutas periféricas, del Metro y la Ecovía.

Seguirle invirtiendo a más Ecovías, al Metro con ruedas de hule.

Rediseñar pues la ciudad como un espacio para la vida en común, no como pista de carreras.