A Rajatabla

Acuerdos supremos

De las juntas de transición entre los gobiernos de Rodrigo Medina y Jaime Rodríguez, emana un ambiente civilizado en que han evitado las situaciones más delicadas de conflicto ideológico y la confrontación sobre las muchas cosas que podrían cambiar en el Estado.

Sigue pendiente definir la agenda de trabajo entre lo que hasta ahora fueron batallas de contenciones entre el pasado inmediato y el futuro que ya debe estar fabricándose en tres meses más.

Las únicas pistas que se ven son algunas declaraciones sueltas de Jaime sobre cosas que le resultan sencillamente imposibles de aceptar, como el plan hidráulico Monterrey VI.

Por lo que hizo en campaña y por lo que prometió, Rodríguez Calderón tendrá una agenda bastante agresiva, sin admitir lo bueno que existe en cuanto al combate a la violencia, la inversión extranjera, las políticas contra el desempleo y los programas sociales que van más allá del asistencialismo y del reparto de despensas.

El desafío es para ambos gobiernos, el entrante y el saliente.

Uno debe transitar entre las profundas diferencias por los cauces normales, y el gobierno de Medina debe establecer canales por los que transiten lo actual y lo nuevo en leyes futuras y programas que se enriquezcan con las nuevas propuestas, en lugar de levantar diques que impidan el cambio.  


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