A Rajatabla

Aceptar nuestros errores

Violamos nuestro código de ética cuando publicamos aseveraciones que no podemos documentar sobre Felipe Enríquez.

Lo acusamos de corrupción, de chantajear al PRI con la historia de su compadrazgo con Peña Nieto y en la peor transgresión, le dimos tinte político a su viaje familiar a Disneyworld.

No tenemos, en efecto, documentación que respalde nuestros frívolos juicios. Y siempre hemos dicho que nos importa la vida pública de los políticos, no sus asuntos familiares.

Hay que encarar los errores, no como otros que ante una noticia desmentida rehúsan admitir su error y lo aclaran con una frase como “no os vayáis con la finta: lo que se dijo que era negro en realidad es blanco”.

Si pretendemos el análisis político y no la mera grilla, tenemos que aceptar nuestros errores y admitirlos con franqueza.

En la misma columna, además, dábamos por ciertas las versiones de que Margarita Arellanes tiene avidez por el dinero y que la fortuna patrimonial de su marido es demasiado reciente.

Tampoco tenemos documentación que prueben esas afirmaciones.

No es excusa, pero si escribimos 365 días al año durante 40 años se explica, aunque no se justifican, uno o dos gazapos.

Como periodistas tenemos que investigar más y revisar nuestro Código de Ética para ver si sobrevive a nuestras transgresiones.

 

jvillega@rocketmail.com