A Rajatabla

Abandono cultural

Una de las pérdidas más sensibles para la cultura de Nuevo León es que los mayores y más distintivos grupos empresariales, FEMSA y Alfa, renieguen de las aportaciones culturales tan importantes que habían institucionalizado en el siglo pasado.

A FEMSA no le tembló la mano para clausurar el Museo de Monterrey, que albergaba bajo la torre insignia de Cervecería.

Mantenerlo abierto hubiera costado una ínfima parte de lo que ahora invierte en el estadio de los Rayados.

Alfa nos daba prestigio y educaba a los escolares del estado en ciencia, tecnología y arte desde la torre inclinada de su Centro Cultural.

Lo construyó en las faldas de la montaña, en terrenos privilegiados. ¿Que les resultaba lejano a las clases populares? Pues proveía transporte público desde la Alameda.

Ya se escribe para el Centro Cultural Alfa la crónica de una muerte anunciada. Primero dejaron decaer sus acervos del museo. Ahora de plano lo van a desmantelar para dedicar sus bellos espacios a edificios comerciales y residenciales, lo que obviamente es más lucrativo.

En San Pedro, por lo demás, ya no cabe lo que no sea negocio: ni el Centro Cultural, ni el campo de Avispones, ni el parque de beisbol de Humberto Lobo.

Están en su derecho FEMSA y Alfa de disponer de sus activos. Pero extrañamos su generosa interpretación que tenían de la solidaridad social.