Cosas Nuestras

Sin voceros

La pregunta es vieja como la civilización: ¿Quién habla por Juan Pueblo? ¿Por usted, por mí?

Por lo visto, nadie. Desacreditamos a todos nuestros voceros formales.

Diputados y senadores hablan por sus partidos, por su codicia.

El Presidente se pierde en su burbuja y habla de un México inexistente.

Las cámaras extraviaron su puntería y ni intentan ya ser portavoces de la comunidad.

Los pastores no logran traducir las lecciones bíblicas al lenguaje actual y urbano.

Eso explica la rabia y el anarquismo ciudadanos en las redes sociales.

jvillega@rocketmail.com