Cosas Nuestras

Todos

El buen político diferencia entre lo que es pueblo y lo que son ciudadanos.

El demagogo se dirige al pueblo; y aún a los pueblos del mundo.

Como Echeverría en un célebre discurso ante unos jóvenes campesinos de Nayarit.

“Me dirijo a los jóvenes del mundo”, les dijo, para sumirlos en el azoro.

La magia de la política es convencernos de que se trata de asunto personal, entrañable.

Me importa que construyan una presa porque voy a tener agua y energía para mi familia.

El bienestar colectivo se construye ciudadano por ciudadano, casa por casa.

jvillega@rocketmail.com