Cosas Nuestras

Es suficiente

Un afligido padre comunicó a sus hijos “éste ha sido un mal año para mí, no tengo con qué celebremos la Navidad”. Se pusieron a hacer la lista de lo que podían evitar por caro o por innecesario.

El árbol no es necesario ni bíblico. Las posadas tampoco; el pavo y los vinos no se necesitan.

Encontraron que el único invitado necesario era Jesús de Nazaret y que el regalo perfecto lo hizo él a nosotros.

Y si nos queda un poco de recursos, digamos que lo acompañen el pobre, el enfermo y el necesitado.

Concluyeron que, después de todo, la mejor fiesta es tener a Jesús entre nosotros. Conocer y reconocerlo como el Salvador de nuestra vida.

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