Cosas Nuestras

La cuesta

La naturaleza decide caprichosamente la calidad del clima de enero.

Si congela las ciudades, si adelanta la primavera.

Todo lo demás lo decidimos en familia o como nación.

La cuesta de enero, que sigue en febrero, por ejemplo, es profecía de autocumplimiento.

La carestía no es catástrofe natural, sino de lo más humana.

Elevan sus tarifas el médico, el transportista, el de la verdura y los tacos.

Eso sí, es más fácil echarle la culpa al Gobierno o al diablillo reetiquetador.