Cosas Nuestras

Nuestra casa

Construimos o compramos la casa como si fuéramos a ser eternamente jóvenes.

De dos y hasta tres pisos, con escalones casi en cada habitación.

Puertas estrechas, escasa luz natural, pisos resbaladizos y contactos en el piso.

A los 30 o a los 40 años ni siquiera reparamos en lo poco amigable de ese diseño.

Llegará el día en que suframos para subir al segundo piso.

Los peldaños resultarán trampa cotidiana para los huesos viejos y el paso vacilante.

Nos ufanamos de edificar casa para los hijos, pero no para los abuelos que seremos.

jvillega@rocketmail.com